Soy sólo yo y mis pensamientos...

viernes, 8 de enero de 2016

Throwback infancia.

Llevo casi 14 años en España, y si me escuchás hablar, te das cuenta que no he perdido mi acento,
No es difícil mantenerlo, siempre estoy al tanto de todo lo que sucede en Argentina, y de vez en cuando y gracias al bendito Internet, visualizo series de allá.
Una de las que más me gustó ver en estos últimos años fue Graduados. La pueden encontrar completita en Youtube y en alta calidad.
Es una serie que te saca toda la nostalgia que tenés adentro, la sinopsis no es mala, pero lo que me gusta es la música que pasan, y las imágenes de Buenos Aires.
Volviendo a lo primero, tengo que reconocer que redescrubrí el Rock Nacional.

Cuando era chica, mi viejo me ponía música de mi país y yo medio que pasaba, ojo, me sabía las letras, pero no entendía el significado, o quizás en aquel entonces no les presté atención, estaba muy metida con la música de Aerosmith,

Empecé a ver la serie, y al escuchar los temas con los que mi viejo me rompía los quetejedi, me di cuenta que ahora que soy mayor, me entiendo con la música de allá.

Mi país tiene su historia, y mi historia con Argentina es igual de intensa. Ahora entiendo las letras de Spinetta, de Charly, volví a enamorarme de Soda Stereo. Y me alucina ver que cuando pasan una canción, yo la sé, y conozco al autor, y de que trata. Y eso me conecta más con mi tierra.

El otro día viendo la serie de nuevo ( a veces me pongo capítulos sueltos, mientras cocino o escribo) y salió a escena esta canción.



Empecé a hacer memoria, y me acordé que esa canción está en un disco que tengo en mi colección.
Y no porque lo compré, un día fui a casa de mi tía que tenía varios discos, y me puse a escuchar este porque la portada me llamó la atención, y al final del día me lo dio.
Así que lo puse en mi equipo y descubrí que me acuerdo de todas las letras. 

Es increíble como una simple canción puede desencadenar un cantidad de recuerdos escalofriante.
Desde entonces, no hago más que escuchar el disco, y me doy cuenta de la calidad que tiene la música de mi país, y esta banda.


lunes, 9 de noviembre de 2015

Para vos que estás triste.

Desconozco la receta de la felicidad, la cura de la depresión  y el secreto del éxito.

Sólo sé que aprendo de las cosas que me van pasando a mí. Y no hablo de vieja, hablo porque el aire es gratis y quizás mis palabras llegan a alguien.

Me considero una persona cíclica. Durante un tiempo funciono en la sociedad, tal y como tiene que ser. Trabajo estable, pagar impuestos, tener vida social, y una economía decente. A veces esta estabilidad me dura años, a veces meses, luego me doy cuenta que lo que hago, no me hace feliz, que llego al final del día, y me rodea una sensación de vacío, de insatisfacción conmigo misma.

Entonces, cuando me agarra esa crisis, me cambio de ciudad, me voy de vacaciones, me enamoro de otros sitios, descubro un grupo de música nuevo, un libro que me aporta cosas positivas, y también llevo conmigo esa tristeza, la incertidumbre de no saber hacia donde voy ni qué haré con mi vida.

Empiezo algún curso, o algún trabajo que por cierto tiempo me motiva, pero a la larga, vuelvo a estar en ese sitio incómodo. Y creo que estas crisis, o estados cíclicos es un mal de muchos.
Me da envidia la gente que desde que nace, sabe a donde quiere ir, y consigue sus objetivos y logra esa felicidad.

Yo me veo más como un autito chocador, me choco con todo, hasta que llega un punto en el que pienso que empiezo a manejar bien y de repente, de golpe y porrazo, vuelvo a darme contra las paredes.

Y vuelvo a estar abajo, en el lado oscuro. Todo es una mierda, nada me parece bien, empiezo a dudar de mi capacidad de ser feliz.

En ese momento señores, es cuando uno tiene que ser como el ave fénix. Hay que resurgir de las cenizas, una y otra vez, hasta que por fin, Encontremos lo que necesitamos para seguir viviendo.

Si me preguntás ¿Qué quiero ser de mi vida?. Mi respuesta siempre va a ser "No sé". Porque sigo en esa búsqueda eterna (que espero que algún día termine) de encontrarme con mi verdadera vocación o pasión y seguir para adelante.

Detrás de cada intento o desilusión, voy dejando trozos de mí, partes de esta Fernanda que se encuentra en permanente construcción. Y llego a la conclusión de que, si bien no sé lo que quiero, sé muy bien lo que no quiero. Y eso, eso te lo dan los golpes, los fracasos.

Tengo la esperanza, de que un día de estos, por fin encuentre eso que llevo buscando desde el día que nací. Todavía no sé lo que es. Pero con cada tropiezo, me voy acercando al acierto.

Vivir no es fácil, ser adulto es una trampa, y no podemos escapar de ello, de las responsabilidades, del ser responsables de nosotros mismos.
Entonces toca luchar, desde las trincheras, día a día intentar conquistar territorios nuevos, a veces nos saldrá bien la estrategia y otras nos tocará retroceder. Pero retroceder no es involución, porque con cada fracaso, voy mejorando mi manera de ser, y afronto la vida que me ha tocado vivir desde una perspectiva diferente..

No estoy muerta, la muerte es lo único que en esta vida no tiene solución . Así que si estás pasando por uno de estos momentos, tranquilo/a, nada es para siempre, hacé eterno lo que te haga bien, y lo demás convertilo en algo pasajero. Porque eso amigos, eso es vivir.


domingo, 16 de agosto de 2015

El pasado

El pasado es una de esas cosas que te hacen bien y mal al mismo tiempo. Aprender de los errores te hace más sabio, saber que ya no sos el mismo de ayer, porque hasta el más mínimo acontecimiento te cambia, es algo positivo.

El ser humano, nace, crece, se reproduce (bueno, no todos) y muere. Y en esa transición constante de eventos, el ser humano, aprende, se equivoca, acierta, avanza, se detiene, vuelve a retomar camino, y sigue.

El proceso de la vida no es algo estático, es imposible parar las cosas, detenerse en el tiempo.
Siempre me da miedo pensar en el día que vuelva a Argentina, porque aunque sea mi lugar, ya no lo es. En el momento que uno deja de estar en el día a día del resto, pierde su lugar. Y hace ocho años que no visito mi tierra.

Qué loco todo. Yo no tengo fantasmas en mi pasado, creo que he cerrado cada historia que comencé, cada relación tuvo su principio y su final. Y ahora estoy elaborando un nuevo pasado con él. Él, que ya viene de una historia completamente distinta a la mía.

No sé, me dió por pensar, he pasado los últimos días visitando su pasado, y fue raro. Nostalgiar: ¿Hasta qué punto es sano?.

No deja de maravillarme las ganas de comerme la cabeza al divino botón que tengo. Sin nuestros respectivos pasados, hoy, no estaríamos en donde estamos. Y lo más loco de todo, es que los dos, incorporamos nuestros pasados, si yo no hubiese hecho todas las cosas que hice, no estaría con él y viceversa.

Entonces, el pasado, es un mal necesario, aunque también es un bien.

No sé qué será de mi en un futuro, se avecinan cambios fuertes, y no puedo evitar nostalgiar, pensar, llorar, y reír. Lo que me pasa se llama miedo, pero lo afronto.

Hace un tiempo, vivir sola no se me hacía pesado, me encantaba. Ahora, (y de manera provisional), al despertarme, él no está, soy sólo yo y las gatas, y se me hace raro. No es que no sepa estar sola (él sigue de vacaciones). Simplemente, es que me acostrumbré rápido a tenerle, y ya es parte de mi.

Qué boluda, no?

En fin, dejo de divagar, necesitaba plasmar lo que siento.