Soy sólo yo y mis pensamientos...

lunes, 9 de mayo de 2016

Supervivencia

Hace algunos años quizás lo que más me motivaba era tener dinero para viajar, y tener nuevas aventuras. Vivir en una gran urbe, ir de conciertos, y volverme loca.
Los tiempos cambian, las circunstancias también.

El piso en el que vivías se te queda chico, porque vas agregando cosas a tu vida, cosas que planeaste, cosas que no. y el salir a tomar aire por momentos se torna complicado.

Te gustan los cambios que vas haciendo, no podría vivir alejada de mis gatas por mucho tiempo, son parte de mi día a día, al igual que el amanecer a su lado, aunque discutimos más que antes y ya somos lo que somos, y sabemos lo que hay. No cambiaría nada.

Me voy acercando a los treinta, y ya no salgo de conciertos, la idea de vivir en una gran ciudad, desapareció hace tiempo, la ambición de ganar dinero, se evaporó.

Me vale ganar lo justo para pagar mis impuestos, y que me quede algo para escaparme de vez en cuando.
Aspiro a vivir en un sitio tranquilo sin el caos de la ciudad. Vivir con lo justo y necesario.

Es como que a esta altura de mi vida, siento que ya hice varias cosas de las que quería hacer, y mis prioridades han cambiado mucho.

Tengo menos tiempo libre que antes, y eso es algo que me afecta, el no tener tiempo para mis pasiones. Cada día odio más Internet, y en breves acabaré con mi cuenta de Facebook.

Toda distracción externa hace que me pierda. Pierdo lo mejor de mi, y el norte de a dónde quiero ir.

Los estímulos externos, hacen daño si son en exceso, y quiero librarme de cuantos pueda. Valorar de nuevo las conversaciones, sin tener que sacar el teléfono para mostrar algo que vi en un post o bla bla.

Somos esclavos de la tecnología, antes cuando servía una mesa, solía apartar el tabaco, o la cartera para poder servir un plato. Ahora, aparto teléfonos.

Si sigo así, me volveré una ermitaña, y bien a gusto que lo voy a hacer.

Feliz comienzo de semana!

viernes, 8 de enero de 2016

Throwback infancia.

Llevo casi 14 años en España, y si me escuchás hablar, te das cuenta que no he perdido mi acento,
No es difícil mantenerlo, siempre estoy al tanto de todo lo que sucede en Argentina, y de vez en cuando y gracias al bendito Internet, visualizo series de allá.
Una de las que más me gustó ver en estos últimos años fue Graduados. La pueden encontrar completita en Youtube y en alta calidad.
Es una serie que te saca toda la nostalgia que tenés adentro, la sinopsis no es mala, pero lo que me gusta es la música que pasan, y las imágenes de Buenos Aires.
Volviendo a lo primero, tengo que reconocer que redescrubrí el Rock Nacional.

Cuando era chica, mi viejo me ponía música de mi país y yo medio que pasaba, ojo, me sabía las letras, pero no entendía el significado, o quizás en aquel entonces no les presté atención, estaba muy metida con la música de Aerosmith,

Empecé a ver la serie, y al escuchar los temas con los que mi viejo me rompía los quetejedi, me di cuenta que ahora que soy mayor, me entiendo con la música de allá.

Mi país tiene su historia, y mi historia con Argentina es igual de intensa. Ahora entiendo las letras de Spinetta, de Charly, volví a enamorarme de Soda Stereo. Y me alucina ver que cuando pasan una canción, yo la sé, y conozco al autor, y de que trata. Y eso me conecta más con mi tierra.

El otro día viendo la serie de nuevo ( a veces me pongo capítulos sueltos, mientras cocino o escribo) y salió a escena esta canción.



Empecé a hacer memoria, y me acordé que esa canción está en un disco que tengo en mi colección.
Y no porque lo compré, un día fui a casa de mi tía que tenía varios discos, y me puse a escuchar este porque la portada me llamó la atención, y al final del día me lo dio.
Así que lo puse en mi equipo y descubrí que me acuerdo de todas las letras. 

Es increíble como una simple canción puede desencadenar un cantidad de recuerdos escalofriante.
Desde entonces, no hago más que escuchar el disco, y me doy cuenta de la calidad que tiene la música de mi país, y esta banda.


lunes, 9 de noviembre de 2015

Para vos que estás triste.

Desconozco la receta de la felicidad, la cura de la depresión  y el secreto del éxito.

Sólo sé que aprendo de las cosas que me van pasando a mí. Y no hablo de vieja, hablo porque el aire es gratis y quizás mis palabras llegan a alguien.

Me considero una persona cíclica. Durante un tiempo funciono en la sociedad, tal y como tiene que ser. Trabajo estable, pagar impuestos, tener vida social, y una economía decente. A veces esta estabilidad me dura años, a veces meses, luego me doy cuenta que lo que hago, no me hace feliz, que llego al final del día, y me rodea una sensación de vacío, de insatisfacción conmigo misma.

Entonces, cuando me agarra esa crisis, me cambio de ciudad, me voy de vacaciones, me enamoro de otros sitios, descubro un grupo de música nuevo, un libro que me aporta cosas positivas, y también llevo conmigo esa tristeza, la incertidumbre de no saber hacia donde voy ni qué haré con mi vida.

Empiezo algún curso, o algún trabajo que por cierto tiempo me motiva, pero a la larga, vuelvo a estar en ese sitio incómodo. Y creo que estas crisis, o estados cíclicos es un mal de muchos.
Me da envidia la gente que desde que nace, sabe a donde quiere ir, y consigue sus objetivos y logra esa felicidad.

Yo me veo más como un autito chocador, me choco con todo, hasta que llega un punto en el que pienso que empiezo a manejar bien y de repente, de golpe y porrazo, vuelvo a darme contra las paredes.

Y vuelvo a estar abajo, en el lado oscuro. Todo es una mierda, nada me parece bien, empiezo a dudar de mi capacidad de ser feliz.

En ese momento señores, es cuando uno tiene que ser como el ave fénix. Hay que resurgir de las cenizas, una y otra vez, hasta que por fin, Encontremos lo que necesitamos para seguir viviendo.

Si me preguntás ¿Qué quiero ser de mi vida?. Mi respuesta siempre va a ser "No sé". Porque sigo en esa búsqueda eterna (que espero que algún día termine) de encontrarme con mi verdadera vocación o pasión y seguir para adelante.

Detrás de cada intento o desilusión, voy dejando trozos de mí, partes de esta Fernanda que se encuentra en permanente construcción. Y llego a la conclusión de que, si bien no sé lo que quiero, sé muy bien lo que no quiero. Y eso, eso te lo dan los golpes, los fracasos.

Tengo la esperanza, de que un día de estos, por fin encuentre eso que llevo buscando desde el día que nací. Todavía no sé lo que es. Pero con cada tropiezo, me voy acercando al acierto.

Vivir no es fácil, ser adulto es una trampa, y no podemos escapar de ello, de las responsabilidades, del ser responsables de nosotros mismos.
Entonces toca luchar, desde las trincheras, día a día intentar conquistar territorios nuevos, a veces nos saldrá bien la estrategia y otras nos tocará retroceder. Pero retroceder no es involución, porque con cada fracaso, voy mejorando mi manera de ser, y afronto la vida que me ha tocado vivir desde una perspectiva diferente..

No estoy muerta, la muerte es lo único que en esta vida no tiene solución . Así que si estás pasando por uno de estos momentos, tranquilo/a, nada es para siempre, hacé eterno lo que te haga bien, y lo demás convertilo en algo pasajero. Porque eso amigos, eso es vivir.