Soy sólo yo y mis pensamientos...

miércoles, 5 de febrero de 2014

In times like these...

En tiempos como estos, en los que la prisa y la falta de paciencia ganan por goleada a la tolerancia y el compañerismo, hoy... Exploté.

Se ve que a medida que uno cumple años, la felicidad es un objetivo al que cuesta llegar. Nos volvemos fanáticos de los momentos pequeños de alegría y valoramos mucho más los días normales.
España, no va bien, y uno tiene que estar agradecido de poder tener un trabajo, pero: ¿Hasta qué punto uno tiene que estar agradecido?

Esa fina línea que separa lo correcto de lo abusivo, lo que está bien de lo que está mal, el putear (que nunca lo practico) y ser puteado.
¿Hasta cuándo voy a aguantar?.

Si aplico la filosofía Zen, tengo que mirar toda la foto, no sólo los detalles feos de la misma, pero es que a veces, se hace tan cuesta arriba, que la negatividad lo acapara todo y ver los matices o detalles bonitos de la captura se torna imposible.

A veces pienso que el mundo está lleno de gente garca y competitiva, gente que se levanta por la mañana y cuyo único objetivo es romperle las pelotas al resto de humanos que sólo queremos vivir en paz y armonía.
Y sí... Metele Zen, Ying-Yang, Chi y todo lo que te de la gana, y aunque soy una persona pacífica, defensora del diálogo y las buenas maneras, sobre todo respetuosa, veo que me pasan por encima como una apisonadora... ¿Qué onda Karma? ¿Cuándo pensás actuar?. Estás en déficit conmigo desde hace tiempo.

Hoy, exploté, me cansé, dar de manera desinteresada es una de esas cosas que yo practico, yo, la fiel creyente en esta raza cada vez más hecha percha.
Pero cuando una recibe palos y más palos, y cada día se hace más cuesta arriba, piensa... ¿Qué hice yo para merecer esto?

Los que me conocen y saben como soy, entienden que soy pacífica, y no jodo. Los que me conocen y saben como soy y aún así tienen ganas de tocarme la moral, sepan esto... Por más que me busquen, no me van a encontrar, por más que me menosprecien... Mi autoestima, no se verá afectado. Cuánto más mal me traten, mejor les trataré.

Porque en el fondo, siempre le deseo lo mejor al prójimo, y si hoy en día estoy rodeada de soretes rencorosos, tengo la esperanza de que algún día cambien y se den cuenta de que obraron mal. Y si no se dan cuenta ni cambian... Yo no seré la que se va a quedar sola, van a ser ellos/as.

Así que soretes del mundo... "No le hagan a los demás lo que no les gustaría que le hagan a ustedes" y por sobre todas las cosas..."Déjenme de romper las pelotas".

Un besito!