Soy sólo yo y mis pensamientos...

lunes, 9 de noviembre de 2015

Para vos que estás triste.

Desconozco la receta de la felicidad, la cura de la depresión  y el secreto del éxito.

Sólo sé que aprendo de las cosas que me van pasando a mí. Y no hablo de vieja, hablo porque el aire es gratis y quizás mis palabras llegan a alguien.

Me considero una persona cíclica. Durante un tiempo funciono en la sociedad, tal y como tiene que ser. Trabajo estable, pagar impuestos, tener vida social, y una economía decente. A veces esta estabilidad me dura años, a veces meses, luego me doy cuenta que lo que hago, no me hace feliz, que llego al final del día, y me rodea una sensación de vacío, de insatisfacción conmigo misma.

Entonces, cuando me agarra esa crisis, me cambio de ciudad, me voy de vacaciones, me enamoro de otros sitios, descubro un grupo de música nuevo, un libro que me aporta cosas positivas, y también llevo conmigo esa tristeza, la incertidumbre de no saber hacia donde voy ni qué haré con mi vida.

Empiezo algún curso, o algún trabajo que por cierto tiempo me motiva, pero a la larga, vuelvo a estar en ese sitio incómodo. Y creo que estas crisis, o estados cíclicos es un mal de muchos.
Me da envidia la gente que desde que nace, sabe a donde quiere ir, y consigue sus objetivos y logra esa felicidad.

Yo me veo más como un autito chocador, me choco con todo, hasta que llega un punto en el que pienso que empiezo a manejar bien y de repente, de golpe y porrazo, vuelvo a darme contra las paredes.

Y vuelvo a estar abajo, en el lado oscuro. Todo es una mierda, nada me parece bien, empiezo a dudar de mi capacidad de ser feliz.

En ese momento señores, es cuando uno tiene que ser como el ave fénix. Hay que resurgir de las cenizas, una y otra vez, hasta que por fin, Encontremos lo que necesitamos para seguir viviendo.

Si me preguntás ¿Qué quiero ser de mi vida?. Mi respuesta siempre va a ser "No sé". Porque sigo en esa búsqueda eterna (que espero que algún día termine) de encontrarme con mi verdadera vocación o pasión y seguir para adelante.

Detrás de cada intento o desilusión, voy dejando trozos de mí, partes de esta Fernanda que se encuentra en permanente construcción. Y llego a la conclusión de que, si bien no sé lo que quiero, sé muy bien lo que no quiero. Y eso, eso te lo dan los golpes, los fracasos.

Tengo la esperanza, de que un día de estos, por fin encuentre eso que llevo buscando desde el día que nací. Todavía no sé lo que es. Pero con cada tropiezo, me voy acercando al acierto.

Vivir no es fácil, ser adulto es una trampa, y no podemos escapar de ello, de las responsabilidades, del ser responsables de nosotros mismos.
Entonces toca luchar, desde las trincheras, día a día intentar conquistar territorios nuevos, a veces nos saldrá bien la estrategia y otras nos tocará retroceder. Pero retroceder no es involución, porque con cada fracaso, voy mejorando mi manera de ser, y afronto la vida que me ha tocado vivir desde una perspectiva diferente..

No estoy muerta, la muerte es lo único que en esta vida no tiene solución . Así que si estás pasando por uno de estos momentos, tranquilo/a, nada es para siempre, hacé eterno lo que te haga bien, y lo demás convertilo en algo pasajero. Porque eso amigos, eso es vivir.


domingo, 16 de agosto de 2015

El pasado

El pasado es una de esas cosas que te hacen bien y mal al mismo tiempo. Aprender de los errores te hace más sabio, saber que ya no sos el mismo de ayer, porque hasta el más mínimo acontecimiento te cambia, es algo positivo.

El ser humano, nace, crece, se reproduce (bueno, no todos) y muere. Y en esa transición constante de eventos, el ser humano, aprende, se equivoca, acierta, avanza, se detiene, vuelve a retomar camino, y sigue.

El proceso de la vida no es algo estático, es imposible parar las cosas, detenerse en el tiempo.
Siempre me da miedo pensar en el día que vuelva a Argentina, porque aunque sea mi lugar, ya no lo es. En el momento que uno deja de estar en el día a día del resto, pierde su lugar. Y hace ocho años que no visito mi tierra.

Qué loco todo. Yo no tengo fantasmas en mi pasado, creo que he cerrado cada historia que comencé, cada relación tuvo su principio y su final. Y ahora estoy elaborando un nuevo pasado con él. Él, que ya viene de una historia completamente distinta a la mía.

No sé, me dió por pensar, he pasado los últimos días visitando su pasado, y fue raro. Nostalgiar: ¿Hasta qué punto es sano?.

No deja de maravillarme las ganas de comerme la cabeza al divino botón que tengo. Sin nuestros respectivos pasados, hoy, no estaríamos en donde estamos. Y lo más loco de todo, es que los dos, incorporamos nuestros pasados, si yo no hubiese hecho todas las cosas que hice, no estaría con él y viceversa.

Entonces, el pasado, es un mal necesario, aunque también es un bien.

No sé qué será de mi en un futuro, se avecinan cambios fuertes, y no puedo evitar nostalgiar, pensar, llorar, y reír. Lo que me pasa se llama miedo, pero lo afronto.

Hace un tiempo, vivir sola no se me hacía pesado, me encantaba. Ahora, (y de manera provisional), al despertarme, él no está, soy sólo yo y las gatas, y se me hace raro. No es que no sepa estar sola (él sigue de vacaciones). Simplemente, es que me acostrumbré rápido a tenerle, y ya es parte de mi.

Qué boluda, no?

En fin, dejo de divagar, necesitaba plasmar lo que siento.

martes, 21 de julio de 2015

Y cambiar en uno, no está mal.

Cuando los cambios acechan, el miedo aparece. Siempre pensé que tener miedo, es algo sano. Una señal que nos indica que estamos vivos.
La incertidumbre del qué vendrá, ese es otro tema. Pero si uno no se juega, si no arriesga, no tiene nada para ganar, ni nada para perder. Y quedarse en el medio, tampoco es sano.

Dicen que de los peores momentos, sale lo mejor de cada uno. Y es así, no puede haber bien si uno no se ve inmerso en la oscuridad. Allí es cuando sale la fuerza, las ganas, esa inercia que provoca el empuje hacia el cambio.

Poco a poco me voy acercando más a ese destino, las cosas empiezan a tomar forma, el momento de despedirse de lo conocido está llegando, a pasos tan agigantados que ese miedo sano empieza a salir a la superficie.

Sigo recordando lo mucho que cambió mi vida en este último tiempo, que estoy en plena etapa de adaptación, la cual veo eterna por momentos, y sí, el miedo sigue siendo parte de mi.

No quiero decir adiós, pero debo. Y esa es la parte más dura de este viaje. Aunque con el acumulado de despedidas en mi vida, ya soy una experta en la materia. Pero es lo que hay, las épocas de cambio vienen con temor, dudas, incertidumbre, hay que cerrar la puerta, abrir una nueva, y lanzarse de lleno a lo que sea que tenga que venir.

Lo bueno quizás, es que esta vez, no lo haré sola, tener a alguien a quien abrazar, me reporta cierta confianza.

Hoy es el primer día del resto de mi vida, las primeras veces nunca son fáciles, pero a medida que uno vive, se acostumbra, y avanza cada vez con menos miedo que antes.

Sé que lo que quiero para mí, conlleva la toma de riesgos. Me costó 28 años saber qué es lo que quería hacer, y ahora que lo sé, nada me va a parar.


jueves, 9 de julio de 2015

9 de Julio

"Te tocó nacer en un país que te obliga a irte"

Así empezaba una de las tantas cartas que me hicieron mis compañeros de colegio cuando me estaba yendo a España hace casi trece años.
En ese instante  no lo entendí muy bien, era más fuerte la emoción del momento que cualquier otra cosa.
Fue duro, tener que abandonar todo lo que conozco, dejar a mis amigos, familia, lugar, a una temprana edad como son los dieciséis, pero no tan temprana para saber que ya tenés un vínculo de por vida con aquella vida vivida.
Llegará un momento en el cual, lleve más años fuera de Argentina que dentro, cuando tenga 32, llevaré los mismos años fuera que dentro. Y las cosas seguirán igual. 

El país que dejé atrás allá por el 2002, sigue en esa lucha eterna por levantar la cabeza, la sociedad Argentina necesita un cambio, que se vayan los de siempre, que asuma un gobierno eficaz, menos mano en la lata y más acción.
Fijate vos que cosas. Querido país: te han hecho de todo, y seguís ahí, al pie del cañón, no gracias a los políticos, es gracias a tu gente.

Qué cultura! Qué valores más lindos que tenés! 

Pasaron casi trece años, y aunque ya no esté ahí, mis valores siguen perennes, me sigo emocionando cada vez que veo la bandera, escucho el himno, veo cine, escucho música, respiro Argentina por cada poro de mi piel, porque todo lo que soy, lo aprendí de vos.
Me duele ver que la recuperación te cuesta, me duele ver lo mal que lo pasa la gente. Me duele ver como los ricos siempre son más ricos y los que luchan eternamente en las trincheras siguen teniendo migas de optimismo, nunca se rinden, luchan por verte mejor. Porque algún día el cambio será posible. 

Dicen que no hay mal que dure cien años, y deseo de todo corazón verte resurgir de tus cenizas.
Argentina linda de mi corazón, nunca te olvido, siempre estás, y te llevaré conmigo a donde vaya, y si tengo hijos les hablaré de vos.

Algún día volveré a verte, seguro que te notaré cambiada, diferente, pero siempre dicen que si uno no afronta la tristeza de partir, jamás conocerá la alegría del regreso. Y siempre que sueño con ese reencuentro, una sonrisa se dibuja en mi cara.

Feliz centésimo nonagésimo noveno año de vida Argentina!

martes, 28 de abril de 2015

180º

Si el 18 de diciembre del año pasado, me hubieran dicho "Mirá flaca, la vida te va a cambiar mucho. Pero mucho" No me lo habría imaginado.

En estos últimos meses, he dejado mi trabajo, he encontrado a mi otra mitad, he adoptado a dos gatas, he adelgazado bastante, he hecho cosas que jamás pensé que haría, y creo que tengo un plan de futuro serio y realizable.

Todavía me acuerdo cuando me decían que las cosas llegan cuando uno menos se lo espera, que nunca hay que forzar nada, ni siquiera buscarlo. Yo me reía y hacía caso omiso de esos consejos, pero qué razón tenían.

Y no, no cambiaría esta vida que llevo ahora por la anterior. Y aunque sea más pobre, y tenga más responsabilidades, me gusta la vida que llevo.

Yo no sé qué me deparará el futuro, lo que sé, es que el presente está siendo cojonudo, y que de un tiempo hasta parte, no cambiaría nada.

Porque cuando me levanto por la mañana y lo primero que veo es su carita, y cuando abro la puerta de mi habitación, ellas entran revolucionándolo todo. Y cuando voy a la cocina, preparo té para dos, y los desayunos están llenos de charlas, risas y cariño. Sé que la felicidad consiste en muchas cosas pequeñas. Y que un abrazo me reconforta más que un viaje al caribe. Y que su sonrisa me transmite más que mil canciones.
Porque todo es más simple de lo que pensamos, y la calidad de cada pequeño instante, es lo que cuenta.

Las cosas son eternas mientras duran, y en eso consiste la vida, en hacer eterno lo que a uno le hace bien. El llanto en la risa allí termina.

Feliz semana!

martes, 24 de marzo de 2015

Contraste

Una vez escribí:

"Y el pasado siempre está.
Escondido en el presente.
Amenazándome de muerte,
cuando estoy con la soledad."

Durante seis años, hice lo que me vino en gana, sin tener que dar explicaciones a nadie. Entablé amistades, con la gente más curiosa, salí de fiesta más de lo que me gusta reconocer,y me di todos los caprichos que quise y más.

Ahora que estoy en una relación, ciertas actitudes cambiaron, de manera voluntaria claro está, pero tuve que renunciar de alguna manera a mis costumbres del pasado.
No porque vaya a engañar a mi actual ni mucho menos, simplemente, me pongo en su lugar durante unos minutos y no es grato.

Dentro de unos días, renunciaré a una antigua tradición, casi tan antigua como el inicio de mi soltería prolongada.

Por un lado me da pena, esa incompatibilidad latente entre mi pasado y mi presente. dejar de lado ver a los muchachos, beber unas cervezas y pasarlo bien. Pero por el otro, está él. Esa persona que hoy por hoy me complementa, a quien amo con locura y con quien paso los mejores ratos.

Recién le decía a mi amiga... "Es el fin de una era..."

No me da miedo cerrar aquella puerta, porque sé que mi presente me compensa por mil.
Y hoy por hoy, no me siento amenazada por la soledad ni por mi pasado. Simplemente puse el texto porque pensé "Qué loco! ¿no?. Cómo te cambia la vida!"


Y puede que sea el fin de una era... Pero no quiero perderme un segundo de la nueva que acaba de comenzar.

Como dirían mis viejos amigos ( y sé que lo diran la próxima noche).

"Thank you! Good night!"

miércoles, 28 de enero de 2015

¿Miedo o debilidad?

En los tiempos que corren, ser capaz de sincerarse con otro y decir lo que uno siente, parece que es una muestra de debilidad.
Bajar la guardia es ser débil, ser débil facilita poder ser herido.
Pero si uno siempre se limita a la cero implicación con el prójimo, al cero riesgo, ¿gana algo?

Obvio que tengo un cagaso bárbaro a ser herida, a que me lastimen, a pasar por una de esas fases en donde todas las canciones de amor me parecen una mierda y ver parejas felices me causa repulsión.
Pero si llego a esa estancia, es porque al menos, lo intenté, me abrí a alguien y la cosa salió mal.

¿Qué se le va a hacer?

Malditas corazas autodestructivas diseñadas por nosotros mismos!
Maldita sociedad consumista cada vez más alejada entre sí!

Qué vuelva el romance! Que vuelva la locura!

Siento que ahora, todo lo que solía creer sobre el amor y las relaciones, era incorrecto. Todo lo que imaginé que sería estar con alguien, y dejar de lado mis viejas rutinas, me parecerían una locura.
Pero lo loco, es que aun con todos los cambios que hoy en día me acontecen, yo, no dejo de ser yo.

Con mi primer novio, dejé de ser yo. Cuando lo dejé con él. Yo no era nada...

Con los años me volvi a encontrar, y ahora, que medio empiezo a compartir mi vida con otra persona, me doy cuenta, que yo, seguiré siendo yo.

Porque cuando uno está perdido, es incapaz de encontrar el norte. Y con lo que me costó encontrarlo, doy por seguro que no quiero volverlo a perder.


miércoles, 21 de enero de 2015

Get it while you can

Porque me acostumbré ( muy rápido) a dormir con él a mi lado. Hoy que no está conmigo, lo extraño.
Siempre me quejaba de el lado frío de la cama, y la trinchera de almohadones no puede competir con su aroma y el sonido de su respiración.

Sigo en fase de adaptación, pero reconozco que cada vez me cuesta menos dejar mis viejos hábitos para verme inmersa en los nuevos.

Aunque, Janis Joplin, una lectura interesante, mis dos gatas sobre mí, también es un señor planazo. Una parte de mí quiere que ese lado frío esté ocupado por su presencia.

Y si... Get it while you can.



lunes, 19 de enero de 2015

Compartir canciones.

Dicen que las canciones fueron creadas como modo de expresión. Y en parte es así, muchas veces me es más fácil expresar lo que siento por medio de una canción que con mis propias palabras.
Que yo comparta canciones para mí significativas con él, es dejar abierta la puerta, el modo más inocente de transmitirte ese mensaje que me da miedo decir con mi propia voz. Y que él, también lo haga conmigo, es más significativo aún.
Porque sus canciones hablan de aquella morena de ojos castaños que hace que uno pierda la cabeza, y yo hablo de que aunque todo esto sea nuevo para mí, el miedo a seguir adelante por momentos se ausenta.
No tengo miedo a que las cosas salgan mal, si salen mal, por lo menos sabré que lo intenté y no funcionó, y entonces, tendré más canciones para expresar ese dolor tan feo.
Aunque ahora, las canciones que los dos escuchamos, son canciones alegres, porque aunque la felicidad completa no existe, siempre podemos disfrutar de unos pocos minutos de distracción.
Y por eso comparto canciones, y me comparto con vos.

Siempre está presente ese miedo al fracaso, y puede que algún día, este desaparezca, mientras tanto, distraigo ese temor con momentos lindos, nuevos, frescos, nuevos recuerdos que poco a poco dejan de lado todo lo malo vivido y dejando así, lugar para lo bueno que vendrá.

Y aunque hoy estoy con Keaton Henson, conocido por sus canciones tristes, estas no me afectan, hoy escucho esas canciones con una perspectiva diferente, hasta con una sonrisa.

Con esto termino la reflexión de hoy, buena, mala... No lo sé. Pero al fin y al cabo, siempre vuelco lo que siento cuando siento que debo dejar patente de las cosas que me suceden.

Feliz Lunes!!

jueves, 8 de enero de 2015

El miedo al fracaso

Dicen que el que no arriesga no gana, pero ¿hasta qué punto hay que arriesgar?
Tengo miedo de salir herida, de ser sincera y admitir lo que me pasa. Y me veo incapaz de frenarlo.
Esa curiosidad constante me lleva al "mas allá", a lo inexplorado, o por lo menos, a eso que tenía ya olvidado.
Y ahora me doy cuenta de que nunca tuve una relación en condiciones con ningún tío. Siempre puse barreras, obstáculos haciendo que nadie pudiese penetrar, como bien dice Michael, "I know nothing about the people that I've touched". Por exigencias del guión, por causas ajenas al evento, nunca me molesté en conocer a los tíos con los que he interactuado de una manera más personal.

Me siento como si estuviese en un terreno fangoso, no puedo sujetarme a nada, ni sé qué será de mi cuando me vea hasta arriba de fango.
Actualmente, tengo "algo" con "alguien". Le veo a diario, (a veces) duerme en casa, convivo con él, y y hasta en ocasiones le echo de menos. Y aunque me encanta vivir lo que estoy viviendo, siento que dentro de cualquier momento todo se irá al garete. Porque él busca lo que yo ya dejé pasar.
Él le tiene miedo a empezar una relación nueva (porque todas sus anteriores fracasaron) y tiene ganas de experimentar las cosas que nunca pudo hacer porque estaba en pareja. Y yo, yo quiero algo estable, alguien que me complemente (porque sólo tuve una relación seria en mi vida, y fue hace tanto tiempo que ni la recuerdo).

Mi parte lógica me dice que pise el freno, que no corra. Y mi parte incontrolable, quiere volverse loca y entregarse de lleno a algo que de momento no tiene mucha forma.

Me da miedo engancharme en demasía, porque si lo hago, me abriré, seré vulnerable, y podría salir lastimada. Pero no quiero dejar de verle, aunque tengo miedo de que esto fracase.
Y así continua esta espiral incierta, el limbo de dudas crece, y yo sigo navegando, sin rumbo fijo.
Que sea lo que el de allá arriba quiera!