Soy sólo yo y mis pensamientos...

martes, 21 de julio de 2015

Y cambiar en uno, no está mal.

Cuando los cambios acechan, el miedo aparece. Siempre pensé que tener miedo, es algo sano. Una señal que nos indica que estamos vivos.
La incertidumbre del qué vendrá, ese es otro tema. Pero si uno no se juega, si no arriesga, no tiene nada para ganar, ni nada para perder. Y quedarse en el medio, tampoco es sano.

Dicen que de los peores momentos, sale lo mejor de cada uno. Y es así, no puede haber bien si uno no se ve inmerso en la oscuridad. Allí es cuando sale la fuerza, las ganas, esa inercia que provoca el empuje hacia el cambio.

Poco a poco me voy acercando más a ese destino, las cosas empiezan a tomar forma, el momento de despedirse de lo conocido está llegando, a pasos tan agigantados que ese miedo sano empieza a salir a la superficie.

Sigo recordando lo mucho que cambió mi vida en este último tiempo, que estoy en plena etapa de adaptación, la cual veo eterna por momentos, y sí, el miedo sigue siendo parte de mi.

No quiero decir adiós, pero debo. Y esa es la parte más dura de este viaje. Aunque con el acumulado de despedidas en mi vida, ya soy una experta en la materia. Pero es lo que hay, las épocas de cambio vienen con temor, dudas, incertidumbre, hay que cerrar la puerta, abrir una nueva, y lanzarse de lleno a lo que sea que tenga que venir.

Lo bueno quizás, es que esta vez, no lo haré sola, tener a alguien a quien abrazar, me reporta cierta confianza.

Hoy es el primer día del resto de mi vida, las primeras veces nunca son fáciles, pero a medida que uno vive, se acostumbra, y avanza cada vez con menos miedo que antes.

Sé que lo que quiero para mí, conlleva la toma de riesgos. Me costó 28 años saber qué es lo que quería hacer, y ahora que lo sé, nada me va a parar.


jueves, 9 de julio de 2015

9 de Julio

"Te tocó nacer en un país que te obliga a irte"

Así empezaba una de las tantas cartas que me hicieron mis compañeros de colegio cuando me estaba yendo a España hace casi trece años.
En ese instante  no lo entendí muy bien, era más fuerte la emoción del momento que cualquier otra cosa.
Fue duro, tener que abandonar todo lo que conozco, dejar a mis amigos, familia, lugar, a una temprana edad como son los dieciséis, pero no tan temprana para saber que ya tenés un vínculo de por vida con aquella vida vivida.
Llegará un momento en el cual, lleve más años fuera de Argentina que dentro, cuando tenga 32, llevaré los mismos años fuera que dentro. Y las cosas seguirán igual. 

El país que dejé atrás allá por el 2002, sigue en esa lucha eterna por levantar la cabeza, la sociedad Argentina necesita un cambio, que se vayan los de siempre, que asuma un gobierno eficaz, menos mano en la lata y más acción.
Fijate vos que cosas. Querido país: te han hecho de todo, y seguís ahí, al pie del cañón, no gracias a los políticos, es gracias a tu gente.

Qué cultura! Qué valores más lindos que tenés! 

Pasaron casi trece años, y aunque ya no esté ahí, mis valores siguen perennes, me sigo emocionando cada vez que veo la bandera, escucho el himno, veo cine, escucho música, respiro Argentina por cada poro de mi piel, porque todo lo que soy, lo aprendí de vos.
Me duele ver que la recuperación te cuesta, me duele ver lo mal que lo pasa la gente. Me duele ver como los ricos siempre son más ricos y los que luchan eternamente en las trincheras siguen teniendo migas de optimismo, nunca se rinden, luchan por verte mejor. Porque algún día el cambio será posible. 

Dicen que no hay mal que dure cien años, y deseo de todo corazón verte resurgir de tus cenizas.
Argentina linda de mi corazón, nunca te olvido, siempre estás, y te llevaré conmigo a donde vaya, y si tengo hijos les hablaré de vos.

Algún día volveré a verte, seguro que te notaré cambiada, diferente, pero siempre dicen que si uno no afronta la tristeza de partir, jamás conocerá la alegría del regreso. Y siempre que sueño con ese reencuentro, una sonrisa se dibuja en mi cara.

Feliz centésimo nonagésimo noveno año de vida Argentina!