Soy sólo yo y mis pensamientos...

martes, 21 de julio de 2015

Y cambiar en uno, no está mal.

Cuando los cambios acechan, el miedo aparece. Siempre pensé que tener miedo, es algo sano. Una señal que nos indica que estamos vivos.
La incertidumbre del qué vendrá, ese es otro tema. Pero si uno no se juega, si no arriesga, no tiene nada para ganar, ni nada para perder. Y quedarse en el medio, tampoco es sano.

Dicen que de los peores momentos, sale lo mejor de cada uno. Y es así, no puede haber bien si uno no se ve inmerso en la oscuridad. Allí es cuando sale la fuerza, las ganas, esa inercia que provoca el empuje hacia el cambio.

Poco a poco me voy acercando más a ese destino, las cosas empiezan a tomar forma, el momento de despedirse de lo conocido está llegando, a pasos tan agigantados que ese miedo sano empieza a salir a la superficie.

Sigo recordando lo mucho que cambió mi vida en este último tiempo, que estoy en plena etapa de adaptación, la cual veo eterna por momentos, y sí, el miedo sigue siendo parte de mi.

No quiero decir adiós, pero debo. Y esa es la parte más dura de este viaje. Aunque con el acumulado de despedidas en mi vida, ya soy una experta en la materia. Pero es lo que hay, las épocas de cambio vienen con temor, dudas, incertidumbre, hay que cerrar la puerta, abrir una nueva, y lanzarse de lleno a lo que sea que tenga que venir.

Lo bueno quizás, es que esta vez, no lo haré sola, tener a alguien a quien abrazar, me reporta cierta confianza.

Hoy es el primer día del resto de mi vida, las primeras veces nunca son fáciles, pero a medida que uno vive, se acostumbra, y avanza cada vez con menos miedo que antes.

Sé que lo que quiero para mí, conlleva la toma de riesgos. Me costó 28 años saber qué es lo que quería hacer, y ahora que lo sé, nada me va a parar.


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