Soy sólo yo y mis pensamientos...

domingo, 16 de agosto de 2015

El pasado

El pasado es una de esas cosas que te hacen bien y mal al mismo tiempo. Aprender de los errores te hace más sabio, saber que ya no sos el mismo de ayer, porque hasta el más mínimo acontecimiento te cambia, es algo positivo.

El ser humano, nace, crece, se reproduce (bueno, no todos) y muere. Y en esa transición constante de eventos, el ser humano, aprende, se equivoca, acierta, avanza, se detiene, vuelve a retomar camino, y sigue.

El proceso de la vida no es algo estático, es imposible parar las cosas, detenerse en el tiempo.
Siempre me da miedo pensar en el día que vuelva a Argentina, porque aunque sea mi lugar, ya no lo es. En el momento que uno deja de estar en el día a día del resto, pierde su lugar. Y hace ocho años que no visito mi tierra.

Qué loco todo. Yo no tengo fantasmas en mi pasado, creo que he cerrado cada historia que comencé, cada relación tuvo su principio y su final. Y ahora estoy elaborando un nuevo pasado con él. Él, que ya viene de una historia completamente distinta a la mía.

No sé, me dió por pensar, he pasado los últimos días visitando su pasado, y fue raro. Nostalgiar: ¿Hasta qué punto es sano?.

No deja de maravillarme las ganas de comerme la cabeza al divino botón que tengo. Sin nuestros respectivos pasados, hoy, no estaríamos en donde estamos. Y lo más loco de todo, es que los dos, incorporamos nuestros pasados, si yo no hubiese hecho todas las cosas que hice, no estaría con él y viceversa.

Entonces, el pasado, es un mal necesario, aunque también es un bien.

No sé qué será de mi en un futuro, se avecinan cambios fuertes, y no puedo evitar nostalgiar, pensar, llorar, y reír. Lo que me pasa se llama miedo, pero lo afronto.

Hace un tiempo, vivir sola no se me hacía pesado, me encantaba. Ahora, (y de manera provisional), al despertarme, él no está, soy sólo yo y las gatas, y se me hace raro. No es que no sepa estar sola (él sigue de vacaciones). Simplemente, es que me acostrumbré rápido a tenerle, y ya es parte de mi.

Qué boluda, no?

En fin, dejo de divagar, necesitaba plasmar lo que siento.

1 comentario:

  1. creo que tienes parte de razón en lo de que en el momento que uno deja de estar en el día a día del resto, pierde su lugar.. pero si se te ha querido y se te quiere bien, pronto se te vuelve a hacer un hueco, y si no es así... está bien saberlo! jaja

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