Soy sólo yo y mis pensamientos...

sábado, 15 de abril de 2017

Dialogando que es gerundio.

A veces uno piensa que una persona es incapaz de decepcionarla. Y de repente, descubrís algo que te sienta como un cachetazo en la cara.
Se lo comentás a tus amigos, intentás darle vueltas al asunto, intentado encontrar una justificación para el cagadón que se mandó esa persona con vos. Empatía al cien por cien.
Pero a veces por mas que uno lo intenta, no hay manera.

Tus amigos te dicen: - ¡Ay no!¡Yo no sé cómo hacés!.

Y he aquí el quid de la cuestión.

Yo tampoco sé cómo lo hago, simplemente intento comprender al otro, aunque todos me animan a ser egoísta porque claramente en esta situación tengo toda la razón para cabrearme, putear y hacer sufrir al prójimo,
Pero no, lo que me invade es un sentimiento de decepción, tristeza, no furia, sólo esas dos cosas.

La furia va y viene, pero la decepción, eso es más chungo.

No me gusta ser esa persona que eche en cara argumentos de año de la pera porque sigo sin superarlo. Entonces espero, pienso, planeo. Converso con esa persona, pido que me dé razones, porque la razón no la tiene. Y con buena onda y positivismo, sigo adelante.

Es feo dejar conflictos sin resolver, no es sano para el coco. Y duele cuando alguien cercano te lastima y decepciona. Pero hay que mirar la foto entera, esto es sólo una puntita que se dobló, pero la imagen sigue prometiendo mucho. Y de eso señores, se trata la vida. Ver con vistas al futuro y analizar todas las probabilidades.

Me da la impresión de que la mayoría de la gente ya no es tolerante, peca de esperar demasiado de los demás, a veces sin dar nada a cambio. Exige la perfección sin darse cuenta que nadie es perfecto y que todos nos mandamos macanas.

Siempre hay que prestar oreja y escuchar lo que tienen para decir, y siempre hay que quedarse tranquilo con las acciones que uno hace, no queda lindo mandar algo de años al carajo por un malentendido o porque esperaste más del otro.

No esperes de más. No te llevarás palos.
Escucha y hacete escuchar.
A veces está bien ponerse en el lugar del otro, y que esa persona intente ponerse en tu lugar,

Los reproches, se acumulan y a la larga hacen daño. Es como un veneno interno que almacenás y contamina cada parte de tu ser, y zafar luego, es difícil.

No digo como tenés que ser, pero a veces, perderte cosas buenas por orgullo, es quedar como un pelotudo.

Y hasta ahí la reflexión del día.

Bona nit!


1 comentario:

  1. Y tenés toda la razón, yo he perdido alguna amistad por no hablar a tiempo, por dejarme llevar por el enojo, por orgullo. La rabia es simplemente tristeza que está saliendo por algún lado, si hay enojo es porque duele, y si duele es porque hay amor. Del tipo que sea.

    Y el amor es algo tan frágil que hay cuidarlo, mimarlo y pelear por él. No podemos dejar que el orgullo nos arrebate el amor.

    Besos Fer !

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